Los abuelos antiguamente techaban sus casas de paja puna, paja de trigo y sewenga (cortadera) con madera de sauce, para asegurar utilizaban la charagua, la chajlla. Los abuelos se obligaban al ayni con los comuneros que levantaban su pared y el techo; dicho trabajo lo hacían al son de sus charangos y quenas haciendo sus pequeñas rondas, todo esto lo hacían de alegría por lograr tener su propia casa; el dueño o patrón que levantaba y techaba su casa en agradecimiento invitaba a todos los comueros a servirse un plato delicioso (Pulo).
La madera para el techo lo traían de la Comunidad de Yojo, se venía disfrutando con toda la juventud; en la noche se partía pasando los lugares de charejon, sotolojo, chirmore, lugar donde se descansaba con la madera; en Talavacas era el lugar donde se puntillaba, y seguidamente por el ugar de Capilbaya. Luego pasando por el Pueblo de Carumas, Vila Vila y llegando a la Comunidad de Cambrune, de amanecida donde el patrón esperaba con su husma y jallpa, y como despedida su chicha de jora y aguardiente.
